Empate en Lomas (parecia que lo ganabamos)




Con un gol de Patricio Grgona a poco del final, cuando el Eduardo Gallardón era una caldera, el Milrayitas consiguió un punto ante Almagro. Pese a que los dirigidos por Blanco mostraron actitud, ganas y en algunos pasajes buen juego, el tanto de Juan Pablo Gómez a poco de iniciado el partido descolocó al equipo sureño. A los 30 minutos el encuentro fue interrumpido seis minutos por incidentes entre la parcialidad local y la policía.
Se avecinaba un huracán en Lomas de Zamora, parecía que la tormenta de Santa Rosa iba a caer con todo en la Avenida Santa Fe y Portela, justo donde está el Eduardo Gallardón. No era para nada bueno el pronóstico en la zona sur, pero en el momento justo apareció el capitán Patricio Grgona para cambiar el rumbo del barco albirrojo y llevarlo por aguas más calmas.
Cuando todo el estadio estaba gritando en contra del técnico (“ándate Blanco, sos un c…”) y en contra de los jugadores (“la camiseta de Lomas se tiene que transpirar, sino no se la pongan váyanse y no roben más”), apareció el marcador central para, de media vuelta y con mucho suspenso, poner el empate final (81 minutos) que trajo un poco de sol a la tarde gris que se estaba viviendo.
Es que, más allá del buen juego que por momentos mostró Los Andes y las ganas que pusieron los jugadores a lo largo de los 100 minutos jugados –el partido estuvo detenido 6 minutos por incidentes entre los hinchas locales y la policía-, las cosas no empezaron bien.
Fueron los de Cachín los primeros en avisar con un cabezazo de pique al suelo, que salió cerca del primer palo, de Diego Churín al minuto y un remate cruzado de José Luis Gómez al segundo (16 minutos), pero Almagro facturó primero con el tanto de Juan Pablo Gómez a los 17 minutos. Un pelotazo a espaldas de Ruiz para el “9” que en el primer intento no puede por la buena reacción de Cáceres, pero le quedó el rebote y la mandó a guardar.
El Milrayitas siguió yendo para adelante, con las chances del ex Independiente, como a los 18 minutos que quedó mano a mano y no logró convertir, o con las asistencias de Roberto Vissio para dejar solo a Tridente que no consiguió esquinar su remate y fue a donde estaba parado el arquero (24 minutos).
Además, tenía que sufrir los avances del conjunto de José Ingenieros por la derecha con la subida del volante Marcelo Burzac –proveniente de River- o las diagonales de Claudio Acosta –surgido de San Lorenzo-. Fue, justamente el ex Cuervo, el que tuvo la otra situación de peligro del Tricolor.
A los 31 minutos se combinó con Gómez por izquierda, le hicieron el uno-dos a Ruiz y Acosta, entrando por el vértice el área grande, sacó un derechazo que no entró de milagro. La redonda pegó en el travesaño y terminó en los pies del defensor.
Blanco sabía que de alguna forma tenía que revertir esta situación, es por eso que antes de comenzar la segunda parte del duelo metió mano en el equipo. Dejó atrás el 4-3-1-2, para pasar a jugar con tres hombres abajo (entró Marcos Ramírez por Juan Manuel Lovato) y con tres volantes de característica ofensiva como Gómez, Vissio y Leguizamón (reemplazó a Alarcón).
En los primeros minutos dio la sensación que las variantes traían buenos resultados porque con desbordes por los costados y centros precisos al área el empate iba a caer en cualquier momento. Tridente tuvo las dos más claras, de cabeza. Primero un testazo que tapa muy bien Buciarelli (2’) y otro, tras el centro de Vissio, que sale al lado del segundo palo.
Después, llegó el nerviosismo, las imprecisiones, el abuso del pelotazo y el descontrol para encontrar los espacios. Muy descuidado atrás quedó Lomas que, encima, a los 28 minutos se quedó con un hombre menos por la expulsión de Alejandro Friedrich.
La gente ya estaba enfurecida con el equipo, empezó a exigir un cambio y, entre tantos reproches a los jugadores, se produjeron los incidentes con la policía, que obligaron a Ariel Suárez a detener el juego. Por suerte, las cosas se calmaron y el partido se pudo concluir. Y al parecer le vino bien la interrupción a Los Andes porque, inmediatamente, consiguió la igualdad.
Churín –la figura del encuentro- la aguantó en un costado, consiguió centrar el balón y Grgona, al mejor estilo número 9, le pegó cruzado al palo más lejano del “1” tricolor y decretó el empate para su equipo. En la parte final, el cansancio jugó un papel importante porque muchos jugadores del conjunto de la región terminaron acalambrados –Vissio y Gómez entre otros- y eso les impidió hilvanar alguna contra para dar vuelta la historia.
Otra vez, como ante Barracas Central, Los Andes la tuvo que remar para llegar a buen puerto. De todos modos, no fue buena la imagen futbolística del equipo, aunque todo lo contrario desde la entrega. El miércoles tendrá que ir al Lorenzo Arandilla para enfrentar a Brown de Adrogué y ahí comenzar a sacar a flote este barco.



Declaraciones pospartido:




Fuente:Inforegion

Foto y video: Departamento de Prensa del Club Almagro (http://www.calmagro.com.ar/)

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