Opinión: En Audi o en camión




Reconozco que no soy un “fierrero” pero algunas cosas comprendo y otras las he indagado.
Imaginemos una ruta y un lugar al que anhelamos llegar.
Imaginemos 2 móviles, un auto marca Audi y un camión Scania.
Comparemos:
El Audi es “fachero”, el camión no tanto.
El Audi es vertiginoso, el Scania no.
El camión puede ser un poco más rustico pero tiene a su favor que soporta más peso y un motor más “fiel”.
Ambos son buenos para hacer el recorrido pero de acuerdo a los gustos unos eligen el Audi y otros el camión.
En Almagro transitamos ese camino hacia el crecimiento y, si se quiere, hacia la bendita Superliga.
Recientemente nos pasó, volviendo a paralelismos fierreros, lo que le pasó al “Lole” Reutemann en el Gran Premio de Fórmula 1 de la Argentina en 1974: nos quedamos sin nafta a metros de la llegada.
Hoy estamos inmersos en un periodo que a muchos que son ajenos a este maravilloso mundo Almagro los sorprende.  
En los últimos años hemos tenido un resurgimiento en lo deportivo. El actual presidente, Jorge Julián Romeo, arrancó su mandato en el 2014 y en su primer torneo el equipo terminó último con apenas 14 puntos en 20 partidos. De ahí en adelante comenzó un cambio. Si bien parte de ese torneo y del siguiente formó la nefasta serie de 28 partidos sin ganar, llegó un técnico como Fernando Ruiz que nos devolvió la alegría. Y logramos volver a la B Nacional. Nos asentamos y casi sin querer (como en el 2000 y en el 2004) estuvimos muy cerquita de volver a Primera.
Es sorprendente que luego de transitar este periodo próspero en lo deportivo, el club se encuentre tan dividido en lo institucional y lo social.
Hace unos días renunciaron varios miembros de la CD por diferencias con su cabeza.
Muchos destacan como positivo lo mismo que otros marcan como negativo: el personalismo de Romeo.
Es cierto que ser presidente requiere una actitud protagónica pero algo diferente es la soberbia.
No dudo que si el presidente hubiera dado un paso al costado hubiese sido muy posible conformar una lista de unidad de todos los sectores de Almagro. Hoy el límite es Romeo.
Un dato que denota una cierta inseguridad es la elección de los vicepresidentes. La mayor parte de los socios (más aún los simples hinchas) desconocen totalmente a las 2 personas que irán en esos cargos en la lista oficialista. Pese al mal trago que sufrió con el anterior vice, vuelve a elegir poner amigos en esos cargos antes que premiar a miembros que estén ya en la CD pero puedan querer tomar vuelo propio. 
En la otra vereda, se armó una oposición heterogénea que arranca con una ventaja: quien concurre a la popular o la platea va a conocer a la mayoría de los que forman la lista. Mauro Bolischki (¡por favor escriban bien el apellido!) viene con la idea de revitalizar la parte social y que el socio vuelva al club. Quizás esto sea uno de los puntos flojos de Romeo que en su lucha contra los barras terminó metiendo en lo bolsa a todo aquel que no pensara como él o viviera en las cercanías del estadio.
A la oposición podría marcársele como punto en contra su inexperiencia pero algunos de sus integrantes ya han formado parte de comisiones anteriores.
Alguno mencionó que la cercanía de Bolischki con el actual presidente de la AFA, Claudio Tapia, podría redundar en una mejora en la relación de Almagro con la casa madre. Hoy, eso es otro punto flojo de la actual CD que incluso sufrió suspensiones en sus 2 principales candidatos.
En fin, se elija el Audi o el camión, ojalá se viaje “en caravana” hacia el crecimiento,  y no nos olvidemos que por las divisiones hace apenas 4 años casi perdemos el club en manos de un político oportunista y de un dirigente traidor.
¡A votar!

Mariano Villagra
Socio 1612

Opinión: Bronca y amargura


Esos son los sentimientos que me invaden desde el mismo momento que Agropecuario metió el segundo gol. En realidad desde que el árbitro pitó el final en Puerto Madryn aunque todavía existía la posibilidad en el desempate.
Estoy cerca de los 40 años y soy de los que disfrutó una época inolvidable de Almagro. Fui feliz con el Clausura invicto del 96 y una dupla increíble como Santillan y Yaque; grité cada gol de ese genial equipo que arrasaba en el Nacional del 99/2000 y que junto con el equipazo de la dupla Sanchez Hrabina nos llevaron a codearnos con los poderosos en esos 2 años imborrables en Primera.
Por esas cosas de la vida (y del futbol), ninguna de esas veces fuimos técnicamente campeones; es más, teniendo uso de razón, nunca disfruté una vuelta olímpica como campeón. Teniendo eso en claro me subí a un avión para llegar a Puerto Madryn sin intención de ver ballenas y con la firme idea de llorar de emoción con un momento histórico. Pero no se dio. Y reconozco que me invadió un escepticismo que solo fue aplacado por la emoción y aliento de ese vuelo de vuelta a Buenos Aires y de los días posteriores y los mensajes y la fuerza de los amigos tricolores. Había esperanza y confianza.
Pero de Sarandí también nos fuimos tristes y golpeados por una realidad que nos seguía cacheteando. Y se hizo pelota mi ilusión de ser campeón.
Y llegó el reducido y una nueva decepción.
No le caigo a los jugadores aunque son los que ganan, empatan y pierden. Por ellos llegamos hasta acá, por ellos llegamos solo hasta acá.
Tengo bronca porque fue una oportunidad única: un campeonato bastante malo donde con apenas 42 puntos se podría haber sido campeón. Sí, 42 en 25 fechas. Pero hicimos 41. Eso muestra que ningún equipo era gran cosa y que sin ser un dream team estuvimos a un gol de dar la vuelta. Lo escribo y me da más bronca porque tuvimos 2 chances, 2 partidos seguidos para lograrlo y lo dejamos pasar. No se pudo.   
No comparto para nada las elucubraciones que hacen algunos de que “los jugadores no quisieron ascender” ó “los dirigentes vendieron los partidos”. Por favor, no soy amigo de los jugadores ni de la dirigencia pero no tengo dudas de que lo intentaron. Pude ver en cada cancha a la que fuí el esfuerzo y la dedicación tanto de plantel como de dirigentes para ir avanzando en la tabla y alcanzar el objetivo que todos queríamos.
Hay veces que simplemente no se puede.
¿Faltó actitud para jugar los partidos finales? Puede ser, sacando algunos jugadores la mayoría no contaba con mucha experiencia y menos en situaciones como estas.
¿Agradecimiento al plantel? Claro que sí, creo que lo demostramos en cada momento y en cada partido que pudimos estar acompañando. Dejamos familia y obligaciones, nos endeudamos e hicimos miles de kilómetros para sumar nuestro granito de arena alentando. Tampoco pidan que hagamos un monumento, hicieron su laburo, por momentos bien y por momentos mal.
Ya sé que se nota la bronca en mis palabras, sí, sigo con bronca y amargado, me ilusioné con el ascenso y volví a chocar con una realidad esquiva. Eso no quita que puedo ser objetivo en lo que escribo.
Hoy estamos tristes y nos durará pero hay que darle con fuerza para volver a arrancar, Almagro es una lucha constante.
Por encima de todo los colores, siempre.
Aguante Almagro.

Mariano J. Villagra
Socio 1612 

Foto: Diario Perfil